La semana pasada fue devastadora para todos, desde quienes murieron, quienes perdieron todo lo que tenían, hasta quienes perdimos aparentemente pequeñas cosas, como la rutina, el orden que establecimos para vivir con algo de tranquilidad dentro de esta mente enferma que no nos deja nunca en paz.

En El Depre Book encontramos una manera de ayudarnos: leer en las noches para tratar de tranquilizarnos y dormir bien. Lo hicimos toda la semana del sismo y lo retomaremos martes y jueves de 10:30 a 11:30 hasta que lo consideremos necesario.

En esas sesiones de lectura también platicamos de lo incómodos y frustrados que nos sentimos al ayudar. Nosotros, los terriblemente conscientes de sí mismos, los que no podemos salir del laberinto de nuestros pensamientos, nos sentimos culpables si ayudamos, si no ayudamos, si nos quedamos callados o si hablamos. Todo es un eterno caer hasta el fonde de nunca jamás.

Uno de nosotros quiso escribir al respecto. Les dejo el texto de nuestro amigo Diego, muestra de su enorme valor como ciudadano, como habitante de la Depre y como amigo nuestro.

+++

Compañeros nocturnos de las lecturas del DepreBook:

El jueves no pude salir de casa, me costó trabajo bañarme, pero lo hice, intenté salir otra vez para ver en qué podía ayudar en los Multifamiliares de Taxqueña (vivo cerca de ahí) no logré llegar a la esquina de la calle donde vivo, ya saben ese miedo que se va apoderando y que lo único que quieres es regresar a casa corriendo y no volver a salir y no volver a sentirlo, va pa’ dentro el ansiolítico.

Llego la noche y se tuvo la primera lectura, de entre los que «pocos» o «muchos» ¡Qué importa! somos, estamos, tenemos algo en común y nos entendemos, terminó la transmisión, tomé mis medicamentos y dormí, después de dos noches sin poder lograr más de dos horas de sueño, dormí y descansé.

Al otro día, viernes 22 de septiembre, estaba con mucho mejor ánimo y sin ese miedo de ¿Podré salir hoy? Me bañé, desayuné, hice algunas cosas en casa y le dije a mi madre y abuela si me acompañaban a ponerle gasolina al auto (si salgo acompañado me da menos miedo) todo muy bien de regreso, algo me movió a regresar a los multifamiliares, en el auto traía mi casco y chaleco, me lancé, estacioné el auto lo más cerca (mi auto también es un lugar «seguro» y me hace ser «funcional» y moverme un poquito más), agarré casco y chaleco, me los puse y llegué hasta donde el reten me lo permitía y pregunté qué se necesitaba:

-En esa cartulina está la lista.

Le tomé foto y la subí a mi Facebook. en menos de cinco minutos uno de mis contactos me mandaba mensaje de: Yo tengo algunas cosas de las qué se necesitan ¿A dónde te las llevo?, le di la ubicación. Minutos más tarde otro amigo de un amigo con mensaje de: Yo tengo polines, medicamento y el tanque de oxígeno, pero habría que venir por ellos a tal dirección, en mi mente: ¡Uf! es aquí en Coyoacán ¡Qué chido! El Google Maps me indicaba que era en Coyo, sí, pero del otro lado de Tlalpan, no del lado en el que vivo: ¡A huevo, sí! traigo el Tafil, traigo las gotas naturistas y traigo el cel con los números de varios contactos a los que les puedo mandar mensaje o llamar por si me empieza a dar «la’nsia» y me van acompañando, arranquémonos.

Llegué, se cargaron los polines y tanque en la camioneta del papá del amigo de mi amigo y en mi auto las medicinas, arneses, líneas de vida, cables, etc. Regresé al lugar, se entregaron las donaciones y ¿saben? esas donaciones fueron de todos de ellos, de ustedes de todos los que estamos ahí dándole ¿Por qué de ustedes? porque se que podía mandar un whats o una llamada a María, porque aunque no tengo el contacto directo con los que estuvimos conectados en la transmisión del DepreBook sabía que somos muches con un trastorno psiquiátrico, porque entre esos muches había un hombre, porque sí, para los hombres es, creo, más difícil expresarlo, salir del clóset, decir: «Hey, espera, tengo miedo, vamos a regresarnos» o sacar de la manera más disimulada el Tafil y tomarlo sin que se den cuenta…

¡Gracias a todes!

1 comentario

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *