A todos nos pega. Vemos una foto, un objeto y nos transporta a un momento importante en nuestro pasado. A la mayor parte de la gente le da por guardar objetos que les recuerdan momentos que les hacen sentir bien al verlos. Y si algún sentimiento incómodo se atraviesa, simplemente se lo sacuden. Ah… la felicidad de ser neurotípico.

Pero nosotros, «los locos, somos otro cosmos», diría mi maestro Oscar de la Borbolla, y los recuerdos son como el teletransportador que nos secuestra del presente y nos lleva al momento mismo donde nació ese recuerdo. «Beam me up, Scotty», y pronto estamos en el pasado, viviendo como si fuera por primera vez ese momento de mierda o de luz que nos llevó a un estado alterado de la consciencia. Porque no, nosotros no tenemos recuerdos, tenemos alientos de vida o de infierno.

Este retrato que ven, lo hizo Jaime Ávila, un gran, GRAN, gran fotógrafo a quien tengo el gusto de conocer hace un par de pares de años y que me ha hecho el favor de interesarse en este proyecto por lo que yo he hecho el esfuerzo de socializar y salir de mi cascarón a una cervecería en la Roma, donde convocó a quien quisiera participar en su serie «Deconstructed«.

¿Ya vieron qué chuladas de retratos? ¿Qué maravillosa capacidad tiene Jaime para capturar el momento más esencial de una persona? Bueno, pos porque la serendipia es como es, Jaime tomó esa foto mientras estaba ilusionada por un día que pintaba complicado, pero que valdría la pena el esfuerzo. ¿Se dan cuenta como mis ojos dudan? ¿Se fijan como en mi expresión hay un: «mejor ponte flojita, porque se avecina un madrazo»?

 

Minutos después de que Jaime tomara la foto, una persona a quien quiero profundamente, me lastimó muchísimo y en público. Horas después, otra persona a quien amo, olvidó que teníamos un compromiso importante porque estaba entrepiernado con una adolescente de trasero monumental; horas después, estaba sola en una sala de cine, en un ataque de ansiedad, viendo una película profundamente importante para mí y que de ahora en adelante será el recordatorio de uno de los días más dolorosos de mi vida.

Al día siguiente las cosas empeoraron, me quedé sin trabajo y entonces el suicidómetro se salió de control y me vi con el frasco de medicinas en la mano pensando: ¿Cuántas de estas serán necesarias para apagarme el CPU?

Estoy escribiendo esto, así que no me las tomé. En vez de eso le avisé a mi roomie que estaba suicida y que necesitaba que me monitoreara (a la distancia, porque no estaba en casa, pero en mi cabeza la idea de que lo supiera me ponía en mente que no estaba chido que me encontrara muerta en la casa y se sintiera por alguna razón responsable); le avisé a una amiga y le fui a un lugar de confianza a fingir que no pasaba nada. No funcionó así que me fui a refugiar a casa de mi amiga. Tampoco funcionó y en la noche me enteré de otra estocada…

Hoy veo la foto que Jaime tomó minutos antes de que sucediera la derrama de eventos desafortunados. Un neurotípico mentaría madres y diría: «puta madre Jaime, ahora estaré en una colección JUNTO A ELY GUERRA con mi cara de estúpida antes de que me diera cuenta de que todo valió madre». Por fortuna, yo estoy loca, soy neuroAtípica y estoy enferma de sobrevivir, de salir adelante. Así que veo en la foto lo que dijo mi querida Fátima: «…en tu foto hay una fuerza que precisamente se preparaba para lo que venía».

 

Vivir es mi deporte menos favorito, y yo odio los deportes. Sobrevivir es una consecuencia de la vida que tengo y me parece nefasta. Y a pesar de eso escribo, y he rescatado decenas ya incontables de animales y he podido ayudar incondicionalmente, dar clase (¿se imaginan? Soy capaz de enseñar algo a otras personas); de tejer, de cocinar, de servir una mesa, de atender y curar a quien amo. ¿Cómo sería si gozara vivir? ¿Cómo sería si sobrevivir fuera una idea lejana que sólo conociera por referencia?

 

Gracias Jaime. Tu foto revela quien soy. Este volcán activo que se cuida mucho de no hacer erupción para no lastimar a nadie, pero que siempre regala paisajes hermosos, dramáticos, pero hermosos.

 

 

6 comentarios
  1. Javier Olea
    Javier Olea Dice:

    Quisiera decirte muchas cosas, pero…
    Gracias MIM, muchas gracias por el sentimiento que me produce el leerte. Neuroatipica es solo una característica de un ser lleno de vitalidad (aunque te choque), inteligencia, sensibilidad, creatividad y humor, Te quiero.

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  2. Carolina
    Carolina Dice:

    Qué maravilla ser neuroatípica y tener esta pulsión por vivir y pedir ayuda. El pensamiento más común que tengo es “quiero morirme” y solo una promesa a alguien que amo de no intentarlo más, me hacen quitar ese pensamiento por instantes.

    Soy una profesional de la salud mental. Soy buen a en lo que hago… La gente me dice que siente esperanza. Ninguno de mis pacientes en 20 años de vida profesional se ha suicidado. Quizás porque aé el infierno que viven, empatizo tan fácil con ellos (as) ¿Cómo sería yo sin estos pensamientos suicidas que van a la velocidad de la luz en cada instante? Alguien a quien amo profundamente me dijo en mi último cumpleaños: “Gracias por estar viva, a pesar de lo mucho que te cuesta vivir”
    Bellísimo escrito, todo un arte la foto. Gracias por compartirlo.

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    • Mariaisabel Mota
      Mariaisabel Mota Dice:

      Carolina. Muchas gracias. Por dedicarte a la salud mental, por padecerla, por entendernos desde la trinchera y por mantenerte viva con el puto trabajo que nos cuesta. Quien te haya dicho eso, por favor, cuando le veas, abrázale por mí. Dile que me lo adjudico aunque no sea mío, porque me hace falta que me lo digan también.

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  3. Carolina
    Carolina Dice:

    Seguro se lo daré. Gracias por leerme y por permitirme sentirme entendida. Yo suelo escuchar y no hablar, a veces todo lo introyecto. Tan linda la idea del Deprebook. Siempre he creído que cuando has descendido al infierno, sabes dónde está la puerta de salida y entonces, puedes darle una mano a alguna persona para salir de allí. En el trayecto, mientras salimos juntos (as) recibo tanto amor, aprendizaje y sabiduría, que creo que es lo que me mantiene regresando al infierno. María Isabel: Yo también te abrazo desde algún rincón de la Ciudad de México

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    • Mariaisabel Mota
      Mariaisabel Mota Dice:

      Cuando necesites hablar, este es tu espacio. No solo en los comentarios, en el blog.

      Esta idea tan linda, vive porque creo que todos necesitamos leernos y escribirnos. Es linda porque es de todos.

      El infierno… curioso que lo conozcamos tan bien y luego nos sintamos perdidos en él.

      Abrazo largo.

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