«Cuando empezamos con esto, cuando le dieron el diagnóstico, lo primero que nos dijeron fue: no le den todo, no se la pongan fácil, pónganle límites, porque con una enfermedad es muy fácil tirarse y no exigirse». Esa frase o alguna variante se les ha dicho a millones de familiares de nosotros «los locos».

«No seas un enabler/habilitador de sus debilidades. No le des toda la ayuda que te pide. Espera a que te pida todo con todas las palabras que conllevan o no le des nada». No, no, no. También no. ¿Sabes qué más? NO. ¿Y qué carajos sí? ¿Qué se puede hacer por alguien que está «loco»?

 

Me tomó AÑOS encontrar una manera sencilla de responder esto. Mi manera más simple tiene que ver con lo aprendido rescatando animales. Un perro o gato de la calle si se deja ver, es porque o está francamente mal, o francamente bien. Vaya, los ves o muy contentos como si nada, paseándose como si la ciudad fuera su casa o los ves dejándose morir. Díganme si no. Cuando un perro o un gato está sano, fregado y desnutrido, pero todavía está fuerte, cuesta un mundo rescatarlo. Los animales se saben solos, por eso son mentalmente más sanos que nosotros. Aunque crecieron en manada, no se acostumbran a depender de ella para sobrevivir; pero si viven en una, se acostumbran a defenderla. Aportan, pero no esperan. No sienten autocompasión, así que no andan dándole lata a la manada cuando saben que morirán: se echan en un rincón oscuro y esperan la muerte con paciencia.

Si el animal está fregado porque un humano intervino entonces sí pide ayuda, porque todas sus normas de conducta social se rompieron. Es decir: si el animal viviera en un grupo de animales, éstos no lo hubieran amarrado a una cadena en la azotea, no lo echarían agua caliente para que se callara, no lo mantendrían encerrado en una jaula para que se reprodujera y después vender a sus crías, no lo tratarían como otra especie y lo vestirían como otra especie. Vaya, entre animales no se maltratan, se defienden si se atacan, pero no se maltratan.

En cambio los humanos… vaya que se nos da eso de amarrarnos con cadenas, encerrarnos en sótanos, golpearnos, violentarnos. Hemos sido tan prolíficos con la capacidad de violencia que podemos ejercer entre nosotros que hasta inventamos leyes para nombrar estos maltratos. Y que no se nos olvide, a diferencia de los otros animales, nosotros tenemos una herramienta más para herirnos: las palabras.

Por eso cuando los animales humanos rescatamos a los animales gatos o perros es fácil que se recuperen: sólo tenemos que darles lo básico: restablecer su salud física, alimentarlos, albergarlos en un techo seguro. Lo demás, ellos solitos lo componen, su mente, sus ideas, su seguridad. Si nosotros los dejamos que corran su cauce mientras mantenemos sus necesidades básicas, ellos se componen.

 

¿Pero qué pasa con un humano si tiene cubiertas todas sus necesidades básicas y «no se compone»? Bueno, antes de llegar a la pregunta que llevan tratando de contestar millones de profesionales de la salud y la misma cantidad de filósofos, analicemos qué carajos significan «necesidades básicas» para un humano.

Miren, no me hagan caso a mí, porque van a decir que si me la paso rescatando animales y que si no les pongo límites a ellos, menos a los humanos, que seguro a todo mundo se la pongo super fácil y blablabla… Vamos a lo que dicen las instituciones como la ONU, en la que el Consejo Nacional  de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, basa su definición del Índice de Rezago Social, es decir: cómo definimos en México si tienes o no tienes lo mínimo indispensable.

El Coneval dice del Índice de Privación Social, lo siguiente:

Índice de Privación Social: Índice construido para cada persona a partir de la suma de los seis indicadores asociados a las carencias sociales. Es decir, es el número de carencias que tiene una persona (rezago educativo, acceso a los servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, acceso a los servicios básicos de la vivienda, y acceso a la alimentación).

Si quieren averiguar exactamente qué significa cada una de esas carencias, pueden leer tooodas las definiciones en este texto.

Mientras, vamos analizando si tu «enfermo mental» sólo quiere «llamar la atención», o neta necesita ayuda (enfermo o no).

  1. Rezago educativo. En mi muy retorcido entender, esto debemos tomarlo como: no estás suficientemente preparado académicamente, culturalmente, educativamente, para enfrentar la vida. No se trata sólo de no haber terminado la secundaria, o de todos esos pueblos donde nadie tiene prepa, se trata también de todos esos privilegiados con wifi que viven estresados porque son los únicos en la oficina que no tienen un título y cada que hay cambios en la oficina, la sudan porque igual los corren por falta de papeles aunque tengan años de experiencia.
  2. Acceso a los servicios de salud. Por favor, ríamos todos al unísono. En este país si tienes suerte, estás asegurado porque el trabajo te dio una póliza de gastos mayores, que básicamente cubren que te operen de emergencia por algo. Todos los demás no sólo sufrimos de dolor si nos enfermamos, sufrimos por pensar por lo que nos costará recuperar la salud. Más estrés.
  3. Acceso a la seguridad social. No confundir el concepto «seguridad social» con la institución «seguro social». Son dos cositas diferentes: la primera se refiere a que vivas seguro, que te sientas seguro. Y pos ya sabemos que en este país no te sientes seguro… mucho menos segura. Lo otro es una institución deficiente que no consigue darnos salud.
  4. Calidad y espacios de la vivienda. Pongámoslo simple, que tengas dónde vivir. Preferentemente que no sientas que puedes perder ese techo donde vives. De ser posible, que no vivas hacinado, unos encima de otros, que tengas un espacio para ti donde puedas descansar.
  5. Acceso a los servicios básicos de la vivienda. Que tengas luz, agua. En México no aplica lo del internet, en algunos lugares de Europa, sí. Y pues obvio allá también se da por sentado que tengas piso que no sea de tierra, que tu casita tenga una cama, una estufa, un calefactor, cositas que aquí son lujos excesivos para más del 75% de la población.
  6. Acceso a la alimentación. Que tengas cómo y con qué comer.

 

Quiero creer que no todos los que leen este blog están diagnosticados. Quiero creer que también nos leen quienes nos quieren entender, quienes nos aman, quienes nos acompañan en la vida. A ustedes les pregunto: ¿tienen estas 6 necesidades básicas cubiertas? ¿Verdad que no? Eso es porque México es Máxico, somos una paradoja donde al mismo tiempo que podemos declararnos como seres felices, podemos vivir en alguno de los índices de pobreza. ¿Quieren saber cuáles son los índices de pobreza o mejor les paso un antidepresivo? Anden, vayan por un chocolate y échense este trompo a la uña.

 

Pobreza: Una persona se encuentra en situación de pobreza cuando tiene al menos una carencia social (en los seis indicadores de rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación) y su ingreso es insuficiente para adquirir los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias.

Pobreza extrema: Una persona se encuentra en situación de pobreza extrema cuando tiene tres o más carencias, de seis posibles, dentro del Índice de Privación Social y que, además, se encuentra por debajo de la línea de bienestar mínimo. Las personas en esta situación disponen de un ingreso tan bajo que, aun si lo dedicase por completo a la adquisición de alimentos, no podría adquirir los nutrientes necesarios para tener una vida sana.

Pobreza moderada: Es aquella persona que siendo pobre, no es pobre extrema. La incidencia de pobreza moderada se obtiene al calcular la diferencia entre la incidencia de la población en pobreza menos la de la población en pobreza extrema.

Pobreza multidimensional: Es la misma definición de pobreza descrita en este mismo glosario, la cual se deriva de la medición de la pobreza en México que define la Ley General de Desarrollo Social. La palabra multidimensional se refiere a que la metodología de medición de pobreza utiliza varias dimensiones o factores económicas y sociales en su concepción y definición.

 

Les aseguro que la mayor parte de quienes leemos esto estamos en algún índice de pobreza. Ojo, no me estoy tirando al piso, no estoy escribiendo esto para llamar la atención, no estoy pidiendo que consientan a la gente que en sus vidas abusa y les pide más de lo que pueden dar. Estoy pidiendo que con toda la objetividad que puedan, traten de observarse y pensar si ustedes, que se consideran sanos, están en condiciones de estarlo porque tienen todo lo indispensable para vivir.

 

Bueno, nosotros «los locos» no sólo vivimos igual que ustedes, con algún tipo de pobreza social, además de eso, tenemos una enfermedad que seguramente no podemos atender porque no tenemos dinero para hacerlo; le pedimos ayuda a los demás a veces claramente, a veces con torpeza, y muchas veces somos señalados como envidiosos, como débiles, como manipuladores. Y entonces andamos como esos perros y gatos de la calle que no se dejan rescatar, porque todavía tienen algo de fuerza, pero también porque cada que han pedido ayuda, les han dicho que no.

 

¿Y entonces qué hago? ¿Cómo le ayudo a mi «loco» de confianza? Empieza por preguntarle cómo se siente hoy, si puedes ayudarle en algo y si no sabe qué contestar, no te vayas, sé paciente, si te quedas y le haces sentir que no volverás a dejarlo solo con carencias reales y las que genera la enfermedad emocional, te juro que eventualmente te lo dirá.

 

3 comentarios
  1. Sandy Gallia
    Sandy Gallia Dice:

    Ahí disculpe usté, ando en la lectura del deprebook, así que le voy a saturar de mensajitos, justo acabo de escribir en mi blogsito de la desconfianza a pedir ayuda y terminar ninguneado.
    La otra: Estoy en el curso de una segunda carrera y llevé salud pública, en nutrición le agregamos el rollo de «seguridad alimentaria» ¿Tienes miedo de no tener para comer en algún punto de la semana? ¿Sabes qué vas a comer mañana u hoy en la noche? ¿Has comido hoy?… Se pone angustioso a pesar de saber que yo soy HIPER afortunada y tengo esa necesidad cubierta.

    Responder
    • Mariaisabel Mota
      Mariaisabel Mota Dice:

      Muchísimas gracias por leerme, para nada me saturas. Si no puedo contestar, aviso, pero no me saturas. ¿Cómo encuentro tu blog?

      Seguridad alimentaria… no me toques ese son. Esta semana no sé cómo voy a hacerle para tener algo en el refri.

      Responder
    • Mariaisabel Mota
      Mariaisabel Mota Dice:

      Muchísimas gracias por leerme, para nada me saturas. Si no puedo contestar, aviso, pero no me saturas. ¿Cómo encuentro tu blog?

      Seguridad alimentaria… no me toques ese son. Esta semana no sé cómo voy a hacerle para tener algo en el refri.

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