Me he preguntado eso desde niña. Me lo pregunté primero porque era lo que todos decían: «Eres una niña chiquiada, consentida, malcriada». No quería ir a las fiestas de cumpleaños, no quería celebrar mi cumpleaños, no quería vestirme como todas las demás, no quería ruidos y alharacas.

Tengo recuerdos muy incómodos de momentos donde los adultos encargados de mi vida buscaron obligarme a convivir invitando gente de mi edad a la casa que ahora entiendo aceptaban por compromiso con sus familias o porque sentían lástima por mí. Las reuniones eran tan profundamente tediosas… yo me esforzaba tanto por convivir que terminaba siendo odiosa. Ellos se sentían tan atrapados que quedaban hastiados de mí. Yo lo único que quería era que el tiempo pasara rápido y se acabara la visita por compromiso.

El problema real venía después: sabía que mis esfuerzos no sólo me habían desgastado, también habían sido en vano, que los invitados se sentían fastidiados e incómodos; yo me sentía frustrada y culpable: ¿por qué me parecía tan aburrida la gente, tan insulsa? ¿Por qué trataba con tanta condescendencia a quien hacía un esfuerzo por ser amable conmigo?

Sigo sin saberlo…

«Dear, yo sé que soy intolerante, y el mundo tiene dos pedos si no le parece». Me dijo ayer mi Dear (que me conoce hace 12 años y quien me permite cosas como lavar platos en su casa para que yo no me sienta incómoda por no hacer nada. Yo no quiero ser intolerante, no quiero ser esa clase de persona que se considera mejor que otra por la razón que sea. Pero tampoco consigo interesarme por cualquier tipo de plática, o (no sé si la solución es peor) fingir que me importa.

Es muy difícil comprender la distimia. A mí misma me tomó años aceptarme. Cuando he tenido cuadros de depresión mayor noto la enorme diferencia que  hay entre sentirme fatal, sin ganas de nada, a lo que siento todos los días…. que es una especie de aceptación melancólica. Muchas veces la gente cree que porque soy amorosa, que porque puedo emocionarme con algo y pasar un rato cómoda y sonriente, si sigo haciendo esas cosas eventualmente «me curaré». No es así. Para empezar a diferencia de la mayor parte de nosotros los depresivos, yo no recuerdo una época en mi vida donde no me haya sentido así: melancólica, derrotada, desinteresada, desapasionada (y esos son los días buenos); la diferencia de ese estado llega cuando me deprimo clínicamente y una especie de desesperación me ronda. Esa crisis se salpimenta de manía (porque no sólo soy distímica, también tengo personalidad limítrofe). Tanto la desesperación como la manía me desgastan y me asustan. O tal vez porque me asustan me desgastan. Y esas emociones que me provocan esos estados alterados se parecen mucho a lo que siento cuando estoy en una situación social, digamos, convencional: reuniones, «vamos a vernos para pasarla tranquilo, sólo platicar y salirnos de la rutina».

Ay qué miedo me dan esas palabras: «Salir de la rutina». Con el trabajo que me ha costado encontrar una donde cada pieza me hace sentir mejor que la anterior hasta que finalmente el día termina o llega un momento en donde todo parece encajar.

 

¿Ustedes cómo lo llevan? ¿Disfrutan la convivencia? ¿Les gustan los grupos? ¿Prefieren la soledad? ¡Cuéntenme! Vamos a platicar, a pasarlo tranquilo… cada quien desde su computadora.

POST DATA: Gracias a sus comentarios me di cuenta que di por entendido, o que hice entender que la Distimia es la culpable de mi necesidad de soledad y mi incapacidad de disfrutar las fiestas y reuniones. No. La distimia es otro monstruo, un poquito oscuro, que nada tiene que ver con mi INTROVERSIÓN.

Nosotros los introvertidos no disfrutamos de estos compromisos de fin de año (o de cualquier otro compromiso social). Nada nos hace más felices al respecto que el hecho de que nos notifiquen que se cancela. Convivir en masa nos desgasta. Lo mismo pasa con platicar con gente con quien no tenemos nada en común. El paraíso para nosotros es el silencio cómodo que proporciona la persona adecuada.

Muchas gracias por sus comentarios. No me habría dado cuenta de este gravísimo error si no me escriben.

9 comentarios
  1. GRACE
    GRACE Dice:

    Hola!, yo vivo en Depresión y trastorno por ansiedad. Y sabes mi mama vive con distimia. Escribiste algo que me hizo ruido por que me identifique: «salir de la rutina» y si da miedo esa frase. Cuesta tanto adaptarse y aceptarse como eres así con esos demonios (así llamo a mi enfermedad) a veces apaciguados a veces alebrestados. A mi me pasa que ya estando en casa me cuesta tanto salir, pienso que flojera!!! y cuando llego a estar en medio de personas no se que hacer!!! quiero salir de ahí e irme a la comodidad de mi sillón, con mi perrita acurrucada en mis pies. La verdad es que prefiero la soledad, y los grupos pero solo con ciertas personas. Tengo una amiga que me invita a salir, aunque últimamente ya no lo hace, creo que piensa que no quiero salir con ella por mi escaso interés, pero de verdad es esa apatía por querer hacerlo. Es esa dualidad de si quiero me animo a hacerlo pero a la mera hora solo me quedo pensando en que si quiero hacerlo. Eso me ha distanciado de ella, se que no entiende que no es que yo no quiera, es solo que así es esto…

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  2. ALICIA REYES ESCAGEDA
    ALICIA REYES ESCAGEDA Dice:

    Hoy aprendí que es la distimia y la personalidad limitrofe, confieso que no tenía idea de que estas enfermedades existieran. Pienso que es importante que todos nos involucremos en estos terminos para interesarnos más y hacer una cultura hacia este tipo de enfermedades, De tal manera que podamos entender a las personas que pasan por estos padecimientos. Que por otro lado seguramente nos encontraremos con individuos interesantes, inteligentes y buenos.
    Yo que soy una persona de la tercer edad en ocasiones no quiero levantarme en todo el día, me obligo a hacerlo porque se que eso es depresión, pero lo mio es leve y por eso tengo la voluntad para obligarme a salir al mundo a disfrutar las pequeñas grandes cosas de la vida; Una flor, un perro un gato, etc.
    María Isabel yo que te conozco quisiera aprender de ti mil cosas, eres un personaje muy interesante y además te quiero mucho.
    Gracias por tomarte el tiempo para sensibilizarnos en esta área

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    • Mariaisabel Mota
      Mariaisabel Mota Dice:

      Mamu, muchas gracias por visitar el sitio y por aprender cosas nuevas. Todos tenemos derecho a la tristeza y a la flojera, las satanizamos y al primer atisbo le llamamos depresión. Como bien dices, tienes la voluntad para salir y disfrutar. La depresión y la voluntad poco tienen que ver, aunque es cierto que necesitamos algo de disciplina, humildad y paciencia con nosotros mismos para encontrar la salida. Muchas gracias por pasar por acá.
      Te quiero.

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  3. Amairani
    Amairani Dice:

    Mi mamá critica mi falta de interés, como ella le llama, a salir y hacer cosas distintas a quedarme en casa a leer o a ver mi serie favorita.
    Me ha costado mucho que entienda que yo soy así, no estoy deprimida. Simplemente no me siento cómoda con mucha gente a mi alrededor. Claro que me gusta salir y tener una buena plática, pero no con cualquiera; como tú lo dijiste, no ea que me sienta especial pero estando en medio de una conversación que tiene poco interés sobre mí, en lo único en lo que pienso es en cómo me gustaría estar sola en casa.
    Este tema es tan nuevo para mí, no tenía idea que ya estuviera nombrado, eso me hace sentir un poco menos rara.
    Gracias ?

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    • Mariaisabel Mota
      Mariaisabel Mota Dice:

      Me acabo de dar cuenta del error gravísimo que cometí. La distimia no es introversión. Lo que tú describes es introversión, pero claramente no estás deprimida. La distimia sí es depresión, pero crónica y funcional. Es rarita.

      Gracias por leerme, no me habría dado cuenta del error de otra manera. Abrazo a ti y a tu mamá (sobre todo porque entiendo que le cuesta trabajo entender, debe pensar que no la pasas bien y quisiera verte «feliz» a como ella entiende «ser feliz»).

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  4. Cristian Camargo
    Cristian Camargo Dice:

    Por mi trabajo tengo mucho trato con la gente, (soy vendedor) pero cuando estoy solo y escuchando música, mi mundo se transforma y no me importa que se caiga el mundo al rededor de mi. Disfruto tanto la soledad que aveces pienso como es que me gusta tanto alludar a las personas si pareciera que no los necesito.

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    • Mariaisabel Mota
      Mariaisabel Mota Dice:

      Supongo que nos han enseñado que existe sólo una forma de querer a los demás, o sólo una manera de ser social. Y son esas ideas estereotipadas las que nos hacen creer que si tenemos alguna clase de impulso servicial, tenemos que ser sociales, o incluso compartir ideales con la mayor parte de la gente (reproducirse, casarse, ir a fiestas, tener éxito comercial…).

      A mí me parece que lo indispensable es que uno se sienta cómodo, y olvidarse de las preguntas que los demás podrían hacer.

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