Mi mamá, como creo son muchas mamás en el mundo, tenía la maña de recordarme constantemente que yo no era lo que ella esperaba. De hecho, que hasta me alejaba bastante de serlo. Entre los muchos elementos de esta que soy yo, su mal concebido guisado, estaba mi gracia de no ser discreta. «Mijita, ¿qué no te das cuenta que a las mujeres entre más calladitas, mejor les va? ¿Por qué no eres más reservadita? ¿Por qué te haces tatuajes? ¿No te da miedo que un día nadie te quiera contratar porque tienes tatuajes? ¿Por qué te hiciste uno de tu papá y no uno de mí?»…

Puff.
Estos últimos días he notado un… discreto, muy polite, muy amable, es más muy atento cuestionamiento de mis seres cercanos: «Oye… mmm. No te preocupa… No sientes como… ¿No crees que sería bueno que la gente no supiera que tomas medicinas?» Y aclaro, por «medicinas» se refieren a medicinas psiquiátricas…. uuuuu Mufasa.
No. No me da pena. Al contrario. Me da un cierto sentimiento de tranquilidad. Si yo me decidí a tomar medicinas, a buscar ayuda de los que estudian nomás 15 añotes para poder darte una receta, es porque alguien más no fue discreto con su condición, porque alguien más tuvo la tranquilidad de decirme (ojo, no de confesarme, porque no es un pecado que se dice en un lugar oscuro con una reja de por medio): «soy bipolar, tengo epilepsia generalizada y padezco depresión crónica, y me tomo 3 chochos al día y es lo mejor que me puede pasar, por que gracias a los chochos soy yo, pero sin estarme metiendo el pie todo el tiempo».
Si esa persona no hubiera sido honesta conmigo, yo jamás me hubiera atrevido a buscar ayuda, a hacerme análisis, a sentarme con un psiquiatra, a poner en la mesa de la realidad mi historia familiar y dejarme de tonterías donde el sufrimiento pasado no es otra cosa más que una novela que jamás escribiré.
Un día, alguien más me verá y con algo de suerte (porque se necesita que esa persona esté dispuesta a verlo y que yo esté dispuesta a enseñarlo) coincidiremos y mi «ejemplo» le dará fuerza para ir a pedir ayuda.
No. No me da pena. Padecer depresión no es nada diferente a padecer… síndrome de colon irritado. La diferencia, es que yo con mis chochos sí dejo de armar pedos.
2 comentarios
  1. Ing. Luis Camacho
    Ing. Luis Camacho Dice:

    >He leído tres de tus post y simplemente puedo decirte que soy tu fans!!! Difícil encontrar la identificación con alguien debido a su acidez, pero tanto tu como yo tenemos el ph un poquito arriba. Debo agradecerte quizás que tu tienes el arte de escribir lo que yo quisiera decir en ciertas ocasiones. Te seguiré leyendo.

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