Si me dieran un peso por cada vez que alguien me ha dicho cosas como:

 

¿No será que dices que estás enferma porque te compraste la idea que alguien te dijo?

¿Y si en realidad lo que pasa es que te sientes cómoda diciendo que tienes todo eso que dices para no enfrentar que eres super fuerte y que puedes con eso y más?

La neta, no sé por qué dices que estás enferma, a veces hasta me asusta que lo digas tan fácilmente… es que no se te nota. Vaya, yo conozco gente que sí está enferma y pues tú no estás así.

 

Este… miren… básicamente no necesito el permiso de nadie para decir qué soy, cómo soy, cómo me siento, qué tengo, cómo lo tengo, por qué lo sé. No tengo por qué justificarme con nadie sobre mis diagnósticos y cómo los encontré o porque me siento cómoda nombrándolos. Peeero… En vista de que ya me puse muy públicamente a escribir y hablar de esto, lo haré, porque ya entendí que no soy la única a la que ponen en duda y este espacio se trata de crear herramientas para que todos nos sintamos menos solos.

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Una de mis hermanas me dijo recientemente: «lo que más jode es que no te crean, que te digan que exageras para llamar la atención».

Nunca me voy a cansar de describirme con la misma tranquilidad y desaprensión con que diría la receta de las lentejas al Tequila: Soy María, soy mexicana, tengo 40 años. Soy morena, caderona, ojo de capulín. Soy talla 13, peso 85 kg, calzo del 6.5, no lleno un brassiere y tengo distimia, soy medio intolerante a la lactosa, ya me cae pesada la barbacoa y también soy border, me dan ataques de ansiedad y de pánico porque tengo agorafobia y ansiedad social. Ah, también tengo disritmia paroxística en el lóbulo parietal frontal izquierdo, soy Crazy Cat Lady y fan de Star Wars por culpa de Joseph Campbell. Creo que Carl Sagan decía puras cosas ciertas. Mi color favorito es el verdemoradonaranja y no me gustan las fiestas.

 

¿Saben qué son todas esas palabras? CARACTERÍSTICAS. Identificadores con los que los seres humanos hemos encontrado que nos comunicamos mejor. Si yo les digo verde, ustedes imaginan verde, pero si nos ponemos a compararlo, cada quién tiene un verde diferente en mente. Pero igual le decimos verde para no perdernos entre tantos detalles de percepción; ahora, si es necesario entrar en detalles, pos es porque te dedicas a los colores.

Cuando digo que tengo distimia, no me saqué de un diccionario de enfermedades la palabra (aunque muchos hacen eso con diccionarios de medicina alternativa y a ellos sí no les cuestionan sus enfermedades, porque son avant garde, porque están siendo holísticos…). Cuando digo que varios psiquiatras que han estudiado bastantes años para poder atenderme a mí y a otros y quien me escucha decirlo decide que son médicos pagados de sí mismos, ególatras que no tienen autoridad alguna para decirme nada, les recuerdo que están discutiendo con alguien que no tiene terminada la preparatoria, y que mi vocabulario es más extenso, mi capacidad de comprensión es mayor, y mi tolerancia, evidentemente, infinita.

 

Cuando alguien viene y me dice que prefirió no hacerle caso al psiquiatra, que las medicinas le hacían sentir peor, y que encontró en la ayahuasca y la meditación la forma de sentirse mejor, no tengo nada que decir más que: felicidades. Porque normalmente los que padecemos algo, lo que sea, compartimos lo que hemos pasado sin ánimo de estar convenciendo a nadie de que nuestro método es el bueno.

No hay método bueno. No hay receta inefable. No la hay porque cada persona es distinta, cada padecimiento tiene sus propias características y circunstancias. Y por eso cuando yo digo depre, ustedes imaginan una cosa que bien puede ser medio gris, medio triste, medio oscura, pero cada quien sabe qué tanto.

So, paren de mamar: si les digo que eso soy, es porque eso soy, porque me conozco, porque llevo años entendiéndome, haciendo la chamba, escuchando a muchos, leyendo más. Y por favor, si no tienen nada constructivo qué decir, recuerden que lo mejor que pueden hacer por un depresivo, o por cualquier persona con un dolor cualquiera, es ESCUCHAR.

2 comentarios
  1. Daniel
    Daniel Dice:

    O el «¡ay! yo también me deprimí hace poco que terminé con mi novi@, pero se me pasó rápido… ¡échale ganas y se te pasa»

    No, tú estabas triste, tal vez decepcionad@ y eso no es depresión, ni se quita nada más echándole ganas. Eso no lo entiende la mayoría de las personas y es agotador tratar de explicarlo

    Responder

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