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Hola de nuevo, soy Shantale la melancólica. Hoy es el Día de la Salud Mental y como comprenderán se me ‘encendió la mecha’. Gracias por leerme. Luz colectiva para los apagados.

 

Dejar ir es sano, sí ya sé, me lo dice todo el mundo. Pero, ¿cómo se logra eso?

Aprovechando el Día de la Salud Mental, quise compartir algunas buenas prácticas del soltar. (Vaya verbo ese de soltar, suena tan simple y cuesta ¡pa su mecha!)

Cuando perdemos a alguien o algo nos sentimos vacíos, tristes… al menos a mí me ha pasado y conozco a muchas personas que coinciden. Pero, ¿por qué sentimos esa necesidad de hacer siempre lo mismo, de ver las mismas caras, de disfrutar de los mismos colores y sabores? Siempre pensé que era adicta a las novedades, pero de pronto cuando ya no veo a mis compañeros de trabajo todos los días o cuando nos falta un ser querido porque se murió o cuando cambia totalmente tu rutina porque no puedes valerte por ti mismo, ahí es donde digo «no pues sí prefería la rutina, sin cambiecitos, así plana como estaba».

Hay luz al final del túnel. (Foto: Creative Commons)

Ya habrán escuchado hablar del tan urgente duelo, no del enfrentamiento de honor medieval entre caballeros, ¡no! El que hay que vivir de preferencia sin saltártelo –como la infancia y la juventud que algunos nos pasamos de noche– para sanar pérdidas o para que nos caiga el veinte de que las cosas cambiaron. Si yo fuera psicóloga aquí es donde recomendaría vivir un duelo para sanar y continuar con lo que sigue. La cosa es que estar en duelo, valga la monótona coincidencia, duele y mucho.

El dolor que se siente cuando perdemos algo o a alguien puede venir en muchas presentaciones según lo veo yo. Hay veces que sientes vacío, tristeza, frustración, impotencia de no poder cambiar nada ya, soledad por supuesto, melancolía (uy a mí esa se me da re bien). Hasta se me ocurre que puede doler el ego, la autoestima y aspectos más complejos de la mente humana, de entrada porque el duelo nos recuerda lo vulnerables que somos ante numerosas situaciones y lo insignificantes que podemos llegar a sentirnos al no poder modificar el mundo que nos rodea.

Soltar es la mejor manera de ejercitar la voluntad. Paradójicamente, el dejar ir no sólo nos vuelve más ligeros, más flexibles, también nos hace más fuertes, resilientes, sabios.

@JadishaDeciga, colaboradora del DepreBook

Pero hay esperanza, esperen. No sé por qué me solté varios párrafos abordando lo jodido que es estar en duelo, de hecho es un proceso de lo más sano. Bronca habría si nos negáramos a aceptar la realidad –cualquiera que esta sea– y entonces sí que no podríamos seguir adelante en completa consciencia de nuestra existencia. Se vale sufrir también, aunque nadie nos lo enseña y pocas veces se nos permite. Pareciera que derramar lágrimas o ver el horizonte sumergido en tus propios pensamientos fuera malo y no lo es. Let be!

Ahora bien, para que no quede en mi simple y llana opinión, retomo recomendaciones de Ricardo de la Herrán, consultor en Semiología de la Vida Cotidiana para el manejo del duelo:

  1. Hay que aceptar y sentir las emociones, es normal y es válido
  2. Evitar preguntarnos «por qué» y quedarnos en la negación
  3. Después de sentir las emociones, es sano dejarlas pasar poco a poco
  4. Debemos comprender que tenemos derecho a recuperar la tranquilidad, la alegría y la felicidad

Cuesta un montón de trabajo (y a veces de dinero, pero no siempre), pero neta, necesitamos ayuda. No podemos solos con este monstruo no porque seamos unos inútiles, si no porque lo conocemos tan bien, que hasta le perdonamos cosas.

No sientas vergüenza, la gente que trabaja en estos espacios QUIERE ayudarnos. Nada de lo que digas o hagas será juzgado o mal visto.

No sientas miedo, en este país te internan sólo en caso de que tú quieras que te internen (yo he intentado que lo hagan, pero en el Nacional de Psiquiatría necesitan dos mujeres, que sean mis parientes biológicas, entre 20 y 60 años, totalmente sanas, que ayuden con las labores de cuidarme y pues no vengo manejándole eso en mi catálogo de recursos).

Si no tienes dinero para ir a terapia, dilo. Muchos lugares son institutos públicos que hacen estudios socioeconómicos para que pagues lo que puedas pagar; muchos otros son Asociaciones Civiles que pueden o buscan la manera de solventar tu consulta. Y si de plano no encuentras: por favor pide prestado. No habrá deuda que pagues con más gusto.

 

Primero pongo los dos que yo uso:

 

 

El Instituto Nacional de Psiquiatría Juan Ramón de la Fuente Muñiz. Soy paciente de ahí hace más de una década. Ellos descubrieron la disritmia y la neta, si estoy viva, es en gran parte por su culpa. El Nacional es un hospital público, cualquier persona puede ir. Está al sur de la Ciudad de México, en la zona de hospitales.

 

El transporte público más cercano es la estación del trole Huipulco o Xomali (el icono azul arriba y abajo de la gotita roja donde está el hospital). Si vas en coche, a unas cuadras hay un Vips y un Superama donde puedes dejar tu coche, y caminar (comprarte unos centros de dona en la esquina de Periférico y Tlalpan o unas quesadillas ya como a 20 metros del Hospital.

No sé qué le hicieron al sitio del Hospital, lo dejaron con info muy incompleta, pero aquí se los dejo.  Antes tenían información sobre cómo ir a pedir consulta de primera vez y ahora no la encuentro. No les recomiendo que hablen, porque nunca contestan el teléfono, tampoco que les tuiteen, es como si tuvieran la cuenta para nada. En Facebook parecen contestar más rápido.

Hay que ir tempranito y reparten fichas, sólo hay 40 por día. Te dan tu ficha y poquito a poco vas pasando al Consultorio A donde un psiquiatra platica contigo y decide si los servicios del INPRFM te serían útiles o no. Y si sí, entonces te asignan un consultorio de especialidad y vas a ese consultorio que está en el mismo edificio y te dan una cita. Luego vienen los análisis médicos, si los requieres, y luego las medicinas. Al principio vas muy seguido, luego poquito.

Si tienes una crisis, seas paciente o no, puedes ir a la hora que sea, el día que sea y pedir entrar al servicio de emergencias. Puede ser crisis de ansiedad, pánico, depresión, histeria, suicidio, lo que sea que tengas. Tú párate (acompañado porque si no no pueden atenderte) y te dan el servicio.

Las consultas van desde 72 pesos hasta 500 dependiendo de tu nivel socioeconómico.

No me lo malmiren porque son malos para contestar el teléfono, la verdad es un hospital excelente, todo el personal es amable, desde los policías, las enfermeras, los cajeros, recepcionistas, médicos, todos. Nadie te va a malmirar o juzgar. Nadie.

 

 

Ya sé que se ve super cursi, y ya saben que yo odio lo cursi, pero olviden eso: es práctico. Yo tengo agorafobia y ansiedad mayor. La neta, eso de salir para llegar a un consultorio es como enfermarme para ir. Y luego tienes que hablar en persona con alguien, obvio mínimo te tuviste que bañar y peinarte en un día en que lo que menos quieres es existir. Y súbete al coche/taxi/camión/metro. Ya mátenme.

 

En esta plataforma tú escoges a tu terapeuta viendo su foto, nombre, y credenciales. Yo soy suuuper sangrona, así que necesitaba a una mujer (porque no me siento cómoda con los hombres), que hubiera estudiado en la UNAM (porque son unos nerdazos) y que además hubiera trabajado en el INPRFM y que siguiera trabajando en un hospital público, porque la neta son los profesionales que más chamba tienen, los que ven más casos, los que tienen más info, y no crean que lo hacen por varo, son trabajadores del sistema de salud del gobierno, es gente que lo hace porque tiene el corazón puesto en ayudar. Y pues nada, esa escogí y esa es mi terapeuta.

Y entonces los lunes a las 11 am me levanto de mi camita, y me meto a la compu y hablo con mi terapeuta. Por ahora el servicio tiene sólo notas de voz, texto o llamada telefónica. A mí me queda perfecto que sea texto porque me relaja. Las notas de voz me ponen mal y las llamadas telefónicas son imposibles: necesito como una gota de Clonazepam por minuto.

Tienen varios paquetes de servicios, pagas por 4, 8 o 12 consultas. Por supuesto, entre más pagues, más baratas salen. El costo base es de $449 pesos por sesión.

Puedes seguirlos en Facebook y en Instagram pero en Twitter, no.